sábado, 25 de agosto de 2012

MUCHO AMOR, MUCHAS GRACIAS


Esta semana me he quedado muda y eso es muy difícil de lograr. Soy hablantina extrema, siempre tengo algo que decir, quiero dar mi opinión y decir lo que pienso a cada momento aunque este equivocada. Ustedes me conocen y saben que soy super conversadora e incluso una habladora algo imprudente.

Pero esta semana me he quedado sin palabras, totalmente pasmada con todos los eventos ocurridos. No me esperaba nada de lo que paso y por eso les digo gracias. Las muestras de cariño de cada uno de mis familiares y amigos han sido únicas. Sus saludos, sus regalos y cada una de sus muestras de afecto las tendré siempre atesoradas en mi corazón.

El fin de semana pasado no esperaba ver a tanta gente ni tener tantos obsequios. Quiero volver a decirles ¡Gracias! Por su valiosa presencia y por cada uno de sus detalles. Y la cosa aun no termina. Todos estos días he continuado recibiendo saludos y presentes de los ausentes. Sigo "agendando" reuniones con amigas que quieren saber de mí y de mi bebita. Esa es la razón por la cual la semana pasada no escribí nada en este espacio que se ha convertido en mi lugar especial de cada fin de semana. Disculpas  por mi ausencia, pero me he quedado muda por su cariño y amor. Gracias mil. 

sábado, 11 de agosto de 2012


ESSALUD

Si les digo que tengo un rechazo casi visceral hacia casi todas las entidades públicas creo que es comprensible. No tienen buena fama las pobres, ni buen trato. Creo que son mayores sus defectos que sus virtudes. Pero nunca es tarde para darles una segunda oportunidad.

Por incansable insistencia de una persona muy cercana, a la que estimo mucho, y que es hincha número uno del estado; decidí a principios de mi embarazo, hacerme algunos chequeos en Essalud. – Aprovecha hijita – me decía – es gratis y no está demás tener una segunda opinión.

Así que encomendada a la santa paciencia, traté de sacar una cita por teléfono como Dios manda. Me canse de llamar durante un par de semanas – Lo siento – me decía la señorita al teléfono – no hay citas hasta dentro de dos meses – y colgaba. No me rendí y fui a buscar mi cita en persona. Menudo viaje hasta mi centro de atención en La Molina. Cola gigantesca. Nueva negativa, hasta que un milagro me dio una cita para dentro de un mes.

Llego el día de la cita, me mandaron a sacarme análisis de sangre y orina. Pese al dicho “al que madruga, Dios lo ayuda” mis exámenes en ayunas se repitieron casi tres veces por error de tipeo y por muestras contaminadas con otras. Me mandaron con la obstetriz y luego con el ginecólogo para luego regresar con la obstetriz porque no hay suficientes ginecólogos. El ecógrafo no fue muy atento ni oportuno en sus comentarios sobre mi bebé y cuando conseguí la ansiada cita con el ginecólogo, era día de huelga nacional, por lo que no me atendieron. Un mega enredo estatal.

Pese a este vía crucis, hay algunas cosas de las que no me quejo. La nutricionista y la neumóloga fueron muy amables. La farmacéutica me facilitó todas las vitaminas que me recetaron. La enfermera de gineco -obstetricia es muy atenta. Y la mejor de las mejores es la encargada del área de natalidad.  La forma como lleva las sesiones pre natales es admirable. La obstetra Miriam está dedicada a su labor con total entrega y cuidado de las madres de la seguridad social.  ESSALUD es un buen sitio para las gestantes gracias a ella. Ya no hay fobia hacia en estado. Mi saludo y mi gratitud desde estas líneas. 

sábado, 4 de agosto de 2012


EMOTIVIDAD

Muchos de los que me conocen dirán con toda certeza que soy bastante renegona y atolondrada entre otras cosas. Quizás los que me conocen un poquito más dirán que en el fondo soy algo sentimental. Pero nunca que soy llorona y cursi.

Creo que solo dos películas y un libro me han hecho llorar a mares en toda mi vida. No es mi estilo, la emotividad extrema no va conmigo. Son muy pocas las veces que tengo los típicos sueños de princesa en lo alto de una torre soñando con su príncipe azul.  Pero tengo que confesar que eso ha cambiado un poco en las últimas semanas.

Extrañamente me he vuelto sensible. Hormonas le dicen. Sentimentalismo durante el embarazo. Y no son cuentos de vieja. Veo cualquier película y tengo ganas de llorar, pero de llorar a cántaros. Me acuerdo de un episodio triste y las lágrimas se me caen. Pero sobre todo, cuando extraño a mi esposo es cuando me pongo peor. Él tiene que viajar por trabajo un par de días al mes. Son viajes cortos pero yo me pongo fatal. De la nada me deprimo, me angustio y me largo en llanto. Al par de minutos me doy cuenta y trato de detenerme sin resultados.

Mi emotividad esta en lo más alto y no sé cómo serenarme. Incluso se me hacen agüita los ojos con una noticia feliz. Suspiro, sonrío y lloro……no!!! Me lavo la cara y me doy un par de cachetaditas. “El que la sigue la consigue” y tengo que conseguir dejar de llorar. Espero que esto pase pronto. No me siento cómoda siendo una llorona. Quiero que mis hormonas se relajen y volver a ser la de antes. Lágrimas aléjense de mí.