LACTANCIA

Las
películas y la caja boba nos han presentado la lactancia como cosa fácil. Nos
han mostrado a madres dando de lactar a sus hijos de manera mágica y armónica. Y
claro, una se cree el cuento, imaginando
la cosa como en las fotos y los videos
que circulan por ahí. Todo idílico, todo perfecto. Pero la perfección se logra
con la práctica, con mucha práctica.
Luego
de gritar, sudar, llorar y querer matar a alguien, llegue a esa perfección de
la que hablan los medios. Tener que alimentar a mi bebé cada dos horas fue
traumático al principio. Después del momento KodaK, viene el dolor máximo. Los
pezones agrietados y maltratados son cosa normal en un inicio. Pero eso no sale
en las producciones de Hollywood, por lo que una cree que algo anda mal. Todas
queremos llegar a la lactancia de película y eso no ocurre durante los primeros
días. Paciencia y tranquilidad para poder lograrlo.

El
secreto para hacerlo, como todo en la vida, es paciencia y mucho amor. Solo con
calma y una fuerte conexión con tu pequeño o pequeña podrás dar de lactar a la
perfección. Observa a tu hijo sin angustiarte a la primera. Nada te cortará la
leche, eso tenlo por seguro y concéntrate en ese momento maravilloso, en el instante en donde los dos juntos
alimentaran su eterna relación de madre e hijo.
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