lunes, 31 de diciembre de 2012


AGRADECIMIENTO FINAL

Como reflexión de fin de año una buena amiga escribió que su bebita había sido su gran logro del 2012 pero que  a su vez era su gran reto para el 2013. Nada más cierto. Las madres de este año que acaba lo sabemos muy bien. Y somos varias. Las he contado. Tener un bebé es maravilloso pero exige un esfuerzo diario. Un trabajo a tiempo completo de 365 días.

Tengo que dar gracias por este año que se acaba. Fue un año extraordinario. Se cumplió, sin querer queriendo una de las máximas que he repetido desde muy joven: “yo no voy a trabajar cuando salga embarazada”. Se cumplió sin proponérmelo y me fue muy bien. No hubo plata para ir a la peluquería pero como odio que me corten el pelo no me afecto en lo absoluto. Disfrute mi embarazo. Tuve tiempo para relajarme por primera vez en mi vida y conectarme desde la barriguita con mi bebita.

Ya lo he mencionado antes pero no está de más volverlo a hacer. Este año me sentí la mujer más querida del mundo. Me sentí acompañada todo el tiempo. Mis amigas y amigos me rodearon de amor y de alegría en todo momento. Los presentes para Alejandrita y para mí llegaron por montones. Nunca sentí más amor y más emoción como en este 2012. Gracias otra vez.

En enero todos hablaban del fin del mundo. Llegó el esperado día y nada paso. Pero si realmente la profecía Maya se hubiera cumplido me habría encontrado feliz. Satisfecha con mi profesión y mi matrimonio; enamorada de mi esposo y de mi hijita; agradecida por todo lo que tengo, bendecida en todo sentido. Chau 2012, todo salió bien. Hola 2013, estoy segura de que serás muy especial. 

viernes, 30 de noviembre de 2012


ASIENTO RESERVADO

La educación cívica en el Perú es una cosa de locos, en los noventas se dictaba en curso y para el 2000 desapareció como por arte de magia. Nadie sabe la razón de la ausencia y no fue por haber aprendido la lección.  Nuestro civismo esta por los suelos en líneas generales. No pensamos en los demás, siempre buscamos nuestra propia conveniencia. Son muy pocos los buenos ciudadanos de la gran Lima. El civismo se fue al tacho y sobre todo en las reglas de tránsito y el transporte urbano.

La cultura combi nos invade pero olvidándose de la urbanidad y buenos modales. La sociedad se junta en el paradero y en el micro presentando un panorama desolador. Se encoje lo bueno predominando lo malo. Murió la caballerosidad y triunfó la vulgaridad. Eso de las damas y nos niños primero está en el olvido.

Mi barriga de embarazada no fue pequeña, así que si subía a algún micro era obvio que necesitaba el asiento reservado. No hacía falta preguntar. Sin embargo muchas veces era invisible.  De repente no use mucha ropa de embazada que me delatara, pero mi panza aun así se notaba. Creo que necesita un cartel. O mejor aún, tenía que gritarlo a los cuatro vientos. Bebé que no llora no mama, dice el dicho, y yo lloraba por una asiento vacío.

En el transporte público limeño me toco de todo: en algunos muy educados,  me daban el asiento a la primera, en otros el cobrador obligaba a que me den el asiento, algunas veces era un pasajero el que obligaba al cobrador a que me dieran el asiento y también me toco micros en donde nunca me dieron el asiento.

Ahora que estoy con mi bebita en brazos, ¿seguiré siendo invisible? ¿Me darán el asiento reservado? Curso de educación cívica obligatorio para todos por favor. Mejor me voy a pie. Bajo por favor. Pie derecho me dice. ¡Qué horror!

viernes, 23 de noviembre de 2012


LACTANCIA

Todas las madres primerizas ansiamos con desesperación cargar a nuestro bebé por primera vez. Hemos soñado con la idea de tenerlo entre nuestros brazos. Ese primer momento es único. Sentir su cuerpo pequeñito e indefenso; saber que es nuestra responsabilidad como madre cuidarlo y alimentarlo nos emociona y nos asusta a la vez.

Las películas y la caja boba nos han presentado la lactancia como cosa fácil. Nos han mostrado a madres dando de lactar a sus hijos de manera mágica y armónica. Y claro, una se cree el cuento,  imaginando  la cosa como en las fotos y los videos que circulan por ahí. Todo idílico, todo perfecto. Pero la perfección se logra con la práctica, con mucha práctica.

Luego de gritar, sudar, llorar y querer matar a alguien, llegue a esa perfección de la que hablan los medios. Tener que alimentar a mi bebé cada dos horas fue traumático al principio. Después del momento KodaK, viene el dolor máximo. Los pezones agrietados y maltratados son cosa normal en un inicio. Pero eso no sale en las producciones de Hollywood, por lo que una cree que algo anda mal. Todas queremos llegar a la lactancia de película y eso no ocurre durante los primeros días. Paciencia y tranquilidad para poder lograrlo.

Pero como está en juego la comida de tu niño, una se desespera. ¿Cómo lograr una lactancia perfecta? ¿Cómo sé que lo estoy haciendo bien? Nuevamente pido tranquilidad y calma. El estrés acaba con la leche. No hay fórmula mágica para dar de lactar. Los consejos y tips ayudan un poco, pero solo tú, mamá querida encontrarás la manera perfecta de estar con tu bebé y alimentarlo.

El secreto para hacerlo, como todo en la vida, es paciencia y mucho amor. Solo con calma y una fuerte conexión con tu pequeño o pequeña podrás dar de lactar a la perfección. Observa a tu hijo sin angustiarte a la primera. Nada te cortará la leche, eso tenlo por seguro y concéntrate en ese momento maravilloso,  en el instante en donde los dos juntos alimentaran su eterna relación de madre e hijo. 

viernes, 9 de noviembre de 2012


POST PARTO

Luego de varias semanas de ausencia y de descanso, aquí vuelve mi querido blog a hacer de las suyas. Pese a que sigo adolorida y tremendamente ocupada, extraño mucho escribir por lo que me daré, siempre que pueda, un tiempito para contar mis historias a mi gusto y forma. Gracias por soportarme.

El doctor dijo tres semanas de reposo. Las sabias señoras de mi tierra dijeron cuarenta días de descanso. El doctor dijo dieta normal; las queridas señoras dijeron no comas esto y aquello porque es malo, se lo pasas en la leche al bebé. Por último el doctor dijo que realizara mi rutina normal; pero las lindas señoras del pueblo dijeron nada de lavar, menos con agua fría por que se te corta la leche.

Ciencia exacta y comprobada o tradición popular. ¿Qué es lo más indicado? ¿A quién escucho? Me duele tanto todo el cuerpo que les haré caso a todos. Y es que esto de ser madre no es fácil. Ya sea por parto natural o por cesaría el asunto no es cosa de juego. El organismo experimentó una serie de cambios durante el embarazo y ahora todo tiene que volver a la normalidad. Algunos dicen que nunca vuelve a ser como antes. Otros que es un nuevo embarazo, que el cuerpo necesita mínimo nueves meses para estar como al principio. Lo cierto es que sigo distinta y confundida. Nuevos retos corporales aparecen y yo ya no puedo más. Quiero más medicamentos o más consejitos de abuela para sentirme bien. Quiero hacer de todo pero al primer movimiento mis músculos me dicen: Alto!!!

Esto se complica por las pocas horas de sueño y el desgaste producido por pañales y demás. Es un círculo vicioso. Cada dos horas pañal y teta. Cero descanso, nada de reposo. ¿Cómo puedo recuperarme? Auxilio, necesito ayuda  por favor. La ayuda llega pero el dolor no se va. El cuerpo tiene que acostumbrarse al nuevo ritmo. La rutina será diferente de ahora en adelante y solo hay una forma de afrontarla. Una sola manera para que todo pase. El secreto está en la fuerza que tiene cada mamá. Me he convertido en madre y ahora siento una felicidad inmensa que hace que todo desaparezca. Estoy muy cansada para todo, menos para abrazar a mi hijita y llenarla de besos. Sus sonrisas son como vitaminas, e hicieron que estos cuarenta días se pasaran volando. Me siento mejor, pero sobre todo me siento feliz, increíblemente cansada pero eternamente feliz. 

viernes, 28 de septiembre de 2012


SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Todos sabemos que las esperas desesperan, por lo que una espera de nueve meses puede ser agotadora. Sobre todo cuando está acompañada de tantas cosas maravillosas y complicadas a la vez. Hay demasiados componentes físicos y psicológicos involucrados de por medio, por lo que considero a las cuarenta semanas de gestación como la espera más desesperante de todas. 


Dice el rezo “La paciencia todo lo alcanza” por lo que le pido a la Santa que me dé el don de la paciencia para que nada me turbe ni me espante, y que  haga el milagro en una mujer sumamente ansiosa e impaciente. 

Nada de lo que va a ocurrir en las próximas horas depende de mí. Todo está en manos de otros, yo no tendré el control de nada, y eso puede elevar mi ansiedad al máximo.

Entonces, necesito una copa de paciencia y más paciencia, con un poquito de serenidad y calma para aguantar hasta el final. Será un fin de semana largo y no por el feriado sino por todo lo que ocurrirá a partir de hoy en adelante. Los nueve meses pasaron, las cuarenta semanas terminaron y mi bebita tiene que nacer. Los fuertes dolores de vientre que tengo a diario me dicen que mi hijita ya no está cómoda y quiere salir.  No sé cómo, no sé cuándo exactamente, pero tiene que ser este fin de semana. Así está escrito. 


Porque no soporto la desorganización, tengo la maleta,  para ir a la clínica, lista desde hace tiempo, pero ¿Quién me ayuda a preparar mi corazón? Ese no está listo pero yo me tengo que ir ya. La espera termino, estoy impaciente y nerviosa. Solo pido, desde esta líneas,  un poco más de paciencia y calma para hoy o mañana, así que nos vemos pasado mañana, con Alejandrita en mis brazos. 

viernes, 21 de septiembre de 2012


CAMINATA

Estamos en el segundo semestre del año. Falta poco para que termine el noveno mes del 2012. El tiempo no se detiene por lo que estoy en el último trimestre de gestación. Tengo una linda y perfecta bebita dentro de mi barriguita, no lo digo por presumir, sino porque estoy llegando al final de mi embarazo y las ecografías dicen que la bebé está totalmente desarrollada, lista para salir.

Ahora ese es el pequeño detalle, la bebé tiene que salir. Quisiera tener un parto natural, con todo lo que eso significa, contracciones y dolor, pero hay cosas que una no decide en esta vida, la vida las decide por una, así que no tengo otra opción que esperar, pacientemente a que todo este perfecto para el momento de dar a luz.

Lo que sí puedo hacer es acudir a la infinita sabiduría popular. Por lo que otra vez les pregunte a todas esas “señitos” que saben y saben tanto porque “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Les rogué que me contaran los trucos para poder tener un parto a la antigua y me dieron la fórmula secreta “Camina hijita, camina”.


Entonces, para que mi barriga baje y mi bebé encaje, solo tenía que caminar y caminar. Ya lo había hecho al inicio de mi embarazo. Luego que el sol se fue de Lima y yo deje la piscina, me dedique a caminar casi dos kilómetros diarios o casi una hora diaria, hasta que la lluvia de invierno me retuvo en casa dejando las caminatas. He querido volver a la rutina de mis salidas diarias, pero me cohíbe tanto el frío y me da tanto miedo resbalarme en las calles mojadas de la mañana que ya no salgo temprano de casa. Pero eso no impide que camine en la tarde. Cuando el día se torna caliente yo vuelvo a mis zapatillas y a pasear se ha dicho. 

Cualquier excusa es buena para caminar: el día esta hermoso, vamos a mirar tiendas, tengo que hacer hora, hay que hacer unas compras, me falta sencillo para el pasaje, etc. El objetivo es claro, para mejorar las posibilidades de un parto sano lo mejor es caminar y caminar hasta reventar. Así que caminante para adelante, camina y camina. Cuando te sientas cansada sigue caminado que la perseverancia lo alcanza todo y en este caso la recompensa ya está en mi panza. 

sábado, 15 de septiembre de 2012


LAS EXPERTAS

Muchas veces, mi mamá me enseñaba las cosas de la vida con un refrán. Se sabía varios y me los decía siempre. Creo que durante mi infancia y adolescencia escuche muchísimos refranes pero hay uno del cual les quiero contar en esta ocasión.

Estar embarazada puede ser una situación que atemoriza y asusta a muchas mujeres hoy en día. Temen por su salud física e incluso por el aspecto emocional durante los nueve meses. Por eso hay que tomar las cosas con calma. Debemos comenzar a informarnos  y prepararnos  para todo. Se debe buscar a la gente que sabe y rodearse de buena gente. Desde que me enteré que estaba esperando no he cesado en esta búsqueda. He consultado libros, revistas y páginas web; pero sobre todo he hablado con muchas personas valiosas, expertas en el tema.

Lo primero que hice fue buscar a mis amigas, o las amigas de mis amigas que habían dado a luz hace poco. Necesitaba saber sus historias e informarme de todo lo relacionado a la maternidad de verdad.  Fueron muy amables, conversamos de todo un poco y tuve mucha suerte al poder robarles unas horas de su valioso tiempo como madres.

Pero no contenta con esto, busque a más expertas en el tema. Profesionales dedicadas al embarazo y la maternidad, incluso de forma gratuita en algunas ocasiones. Fue fácil encontrarlas, solo hay que ir al lugar indicado para saber de ellas. Tienes que estar atenta a todos los medios, desde el tradicional periódico hasta el moderno Facebook para conseguir sus datos. Así fue como llegue a contactarme con la “Casa de Nacimientos Pakari” un sitio único e ideal para conversar sobre un embarazo sano y un parto natural, a la antigua, incluso sin la necesidad de ir a una clínica. Además fui a la “Liga de la Leche Materna” que es un grupo de mujeres maravillosas, dedicadas a fomentar la lactancia materna sin problemas y con una naturalidad admirable.

Aquí es donde entra a tallar el refrán del cual les hable al principio. Mi mami siempre me lo decía “Dime con quién andas y te diré quién eres”, y yo decidí andar con gente buena, con gente que sabe, que puede ayudarme y acompañarme durante mi embarazo. Y tú ¿con quién andas?

sábado, 8 de septiembre de 2012


EL CUARTO DE AMOR

Dicen que todos los bebés vienen con su pan bajo el brazo pero a veces hay que ayudarlos un poquito por si vienen con algo muy chiquito. Si de economía hablamos, mi embarazo llegó en un momento de leve crisis económica; con un trabajo de medio tiempo. Definitivamente eso fue súper positivo para otros aspectos de mi gestación pero no precisamente para el tema financiero. Con algo de organización y mesura he logrado mantener a flote la billetera; pero el tiempo avanza y los gastos aumentan.

Llegó la hora de equipar el cuarto y comprar todo lo que hacía falta para la tan esperada llegada, pero las cuentas no cuadraban. Solo había una hermosa cuna de madera desde hace un par años, que llegó a casa de una forma peculiar, la cual no puedo contar porque me puedo delatar. Todo lo demás tenía que ser comprado. Pero el monedero no daba para tener todo nuevo y comencé a buscar cosas de segunda, así como algunas herencias y prestamos oportunos. Los niños crecen rápido y todo lo dejan pronto, casi como nuevo.  Con esto puse las primeras cositas en la habitación. Pero aún había mucho por hacer.


Entonces llegó al rescate la caballería. Mis familiares y mis amigas del alma me dieron tantos regalos tan bellos que el cuarto de mi nenita esta hermoso. Tienen que venir a verlo. Hay algunas cosas que no combinan, hay de todos los colores, formas y marcas pero total, a caballo regalado no se le mira el diente, dicen las que saben. Los seres humanos no somos islas solitarias, formamos bellos archipiélagos; y soy muy afortunada al tener los amigos que tengo. El cuarto de Alejandra está perfecto porque está hecho de amor y más amor. Por eso no necesita nada más. 

sábado, 1 de septiembre de 2012


PONTE A TEJER

Mi barriga de embarazada suscita conversaciones en cada esquina. Lugar donde voy, la gente me pregunta sobre mi estado y soltamos una larga charla sobre el tema. Preguntan sobre las semanas de gestación, sobre el sexo del bebé, sobre los síntomas del embarazo y más. Obvio que son las madres las más interesadas en el asunto. Casi todas las señoras se entusiasman con mi panza en el mercado, en la tienda, en la combi, en el kiosko, etc.

Estas charlas informales no terminan en simples conversas. Hay algunas que misteriosamente giran hacia una serie infinita de consejos, casi órdenes. Has esto, come aquello, toma tal cosa, anda aquí, compra acá. La información siempre es bienvenida pero la presión es la que me preocupa, más aún si viene de alguien cercano y conocido. Si la señora en cuestión me conoce de tiempo, la obligación abruma. “Hijita” dice “tienes que hacer esto” y te empiezas a estresar.

Una de estas señoras, muy cercana, muy querida me salió un día con un comentario de aquellos “Hijita, ¿Cuándo empiezas a tejer? Camarón que se duerme se lo lleva la corriente, así que apúrate” No me caí porque estaba sentada. ¿Tejer? Es en serio. No hay forma de que lo haga. Me jalaron en el curso de laboral en el colegio. Eso se compra hecho. Es muy difícil. Si quieres le bordo la inicial de su nombre en alguna babita. Pero tejer, el roponcito entero ni en sueños.

Casi me excomulga de la sociedad de antiguas madres peruanas. Yo no sabía si reír por la ocurrencia o llorar por la impotencia. Busqué la ayuda adecuada con una amiga experta en el asunto y ella salvo mi honor materno. Fuimos juntas a buscar la lana, el color y el modelo. Para el Baby Shower hizo el milagro. Me regalo un hermoso tejido a mano hecho por ella con mucho amor. Lo que importa es la amistad. Gracias por el hermoso regalo, gracias por detalle Miri. 

sábado, 25 de agosto de 2012

MUCHO AMOR, MUCHAS GRACIAS


Esta semana me he quedado muda y eso es muy difícil de lograr. Soy hablantina extrema, siempre tengo algo que decir, quiero dar mi opinión y decir lo que pienso a cada momento aunque este equivocada. Ustedes me conocen y saben que soy super conversadora e incluso una habladora algo imprudente.

Pero esta semana me he quedado sin palabras, totalmente pasmada con todos los eventos ocurridos. No me esperaba nada de lo que paso y por eso les digo gracias. Las muestras de cariño de cada uno de mis familiares y amigos han sido únicas. Sus saludos, sus regalos y cada una de sus muestras de afecto las tendré siempre atesoradas en mi corazón.

El fin de semana pasado no esperaba ver a tanta gente ni tener tantos obsequios. Quiero volver a decirles ¡Gracias! Por su valiosa presencia y por cada uno de sus detalles. Y la cosa aun no termina. Todos estos días he continuado recibiendo saludos y presentes de los ausentes. Sigo "agendando" reuniones con amigas que quieren saber de mí y de mi bebita. Esa es la razón por la cual la semana pasada no escribí nada en este espacio que se ha convertido en mi lugar especial de cada fin de semana. Disculpas  por mi ausencia, pero me he quedado muda por su cariño y amor. Gracias mil. 

sábado, 11 de agosto de 2012


ESSALUD

Si les digo que tengo un rechazo casi visceral hacia casi todas las entidades públicas creo que es comprensible. No tienen buena fama las pobres, ni buen trato. Creo que son mayores sus defectos que sus virtudes. Pero nunca es tarde para darles una segunda oportunidad.

Por incansable insistencia de una persona muy cercana, a la que estimo mucho, y que es hincha número uno del estado; decidí a principios de mi embarazo, hacerme algunos chequeos en Essalud. – Aprovecha hijita – me decía – es gratis y no está demás tener una segunda opinión.

Así que encomendada a la santa paciencia, traté de sacar una cita por teléfono como Dios manda. Me canse de llamar durante un par de semanas – Lo siento – me decía la señorita al teléfono – no hay citas hasta dentro de dos meses – y colgaba. No me rendí y fui a buscar mi cita en persona. Menudo viaje hasta mi centro de atención en La Molina. Cola gigantesca. Nueva negativa, hasta que un milagro me dio una cita para dentro de un mes.

Llego el día de la cita, me mandaron a sacarme análisis de sangre y orina. Pese al dicho “al que madruga, Dios lo ayuda” mis exámenes en ayunas se repitieron casi tres veces por error de tipeo y por muestras contaminadas con otras. Me mandaron con la obstetriz y luego con el ginecólogo para luego regresar con la obstetriz porque no hay suficientes ginecólogos. El ecógrafo no fue muy atento ni oportuno en sus comentarios sobre mi bebé y cuando conseguí la ansiada cita con el ginecólogo, era día de huelga nacional, por lo que no me atendieron. Un mega enredo estatal.

Pese a este vía crucis, hay algunas cosas de las que no me quejo. La nutricionista y la neumóloga fueron muy amables. La farmacéutica me facilitó todas las vitaminas que me recetaron. La enfermera de gineco -obstetricia es muy atenta. Y la mejor de las mejores es la encargada del área de natalidad.  La forma como lleva las sesiones pre natales es admirable. La obstetra Miriam está dedicada a su labor con total entrega y cuidado de las madres de la seguridad social.  ESSALUD es un buen sitio para las gestantes gracias a ella. Ya no hay fobia hacia en estado. Mi saludo y mi gratitud desde estas líneas. 

sábado, 4 de agosto de 2012


EMOTIVIDAD

Muchos de los que me conocen dirán con toda certeza que soy bastante renegona y atolondrada entre otras cosas. Quizás los que me conocen un poquito más dirán que en el fondo soy algo sentimental. Pero nunca que soy llorona y cursi.

Creo que solo dos películas y un libro me han hecho llorar a mares en toda mi vida. No es mi estilo, la emotividad extrema no va conmigo. Son muy pocas las veces que tengo los típicos sueños de princesa en lo alto de una torre soñando con su príncipe azul.  Pero tengo que confesar que eso ha cambiado un poco en las últimas semanas.

Extrañamente me he vuelto sensible. Hormonas le dicen. Sentimentalismo durante el embarazo. Y no son cuentos de vieja. Veo cualquier película y tengo ganas de llorar, pero de llorar a cántaros. Me acuerdo de un episodio triste y las lágrimas se me caen. Pero sobre todo, cuando extraño a mi esposo es cuando me pongo peor. Él tiene que viajar por trabajo un par de días al mes. Son viajes cortos pero yo me pongo fatal. De la nada me deprimo, me angustio y me largo en llanto. Al par de minutos me doy cuenta y trato de detenerme sin resultados.

Mi emotividad esta en lo más alto y no sé cómo serenarme. Incluso se me hacen agüita los ojos con una noticia feliz. Suspiro, sonrío y lloro……no!!! Me lavo la cara y me doy un par de cachetaditas. “El que la sigue la consigue” y tengo que conseguir dejar de llorar. Espero que esto pase pronto. No me siento cómoda siendo una llorona. Quiero que mis hormonas se relajen y volver a ser la de antes. Lágrimas aléjense de mí.



domingo, 29 de julio de 2012


TIEMPO DE OLVIDO

Vivo pegada al calendario, soy una adicta total a la agenda, escribo diarios hace mucho, en fin siempre estoy ordenando y controlando todo lo que hago. Tengo un estricto control del tiempo: sé que es lo que debo hacer cada hora del día. No se me escapa nada. Y si eso ocurre, si alguien o algo cambia mis planes, entro en crisis total.

No me gusta mucho la gente improvisada, los que no tienen planes hechos de ante mano. Confieso que me desesperan un poco los olvidadizos y los que están esperando algo, a ver qué pasa. Yo prefiero tener siempre algo que hacer: subir, bajar, ordenar, arreglar, ir, venir, buscar, comprar, pagar, caminar, hacer todo con mi cronograma al lado.

Que algo se me olvide de mi lista de actividades es impensable. Que alguien no cumpla con lo planeado es fastidioso. Pero qué ocurre si la olvidadiza soy yo... ¡Horror!

Nuevamente tengo que tragarme mis críticas a mis queridos olvidadizos por culpa de las hormonas del embarazo. Estoy fatal. Volada total. Me olvidé de la lavandería, me olvidé de pagar una cuenta, no recordé sacar la cita con el doctor y hasta dejé plantada a una querida amiga un día.

Dejé la hornilla de la cocina prendida con el guiso ya listo, me olvidé el celular en la casa, no recordé donde estaba la mochila verde,  no encuentro mis llaves, no tomo las pastillas y todo se me pasa. ¿Es qué acaso me transforme? ¿Me quedaré así para siempre?

Si querida,  te has transformado, tu cuerpo ha cambiado. Sientes que algo se mueve dentro de ti y eso te hace tan feliz que se abstraes completamente del mundo y entras en un estado de felicidad absoluto. Vas a ser mamá y no te importa lo demás. Adiós al reloj. Bienvenida maternidad. 


sábado, 21 de julio de 2012


NATACIÓN

Últimamente hay una tendencia constante hacia la vida saludable. Estamos rodeados de ofertas de gimnasios, avisos de cursos de yoga y pilates entre otras maravillas. Los reportajes en la televisión enumeran los beneficios del ejercicio físico y “quien tenga oídos que oiga”. Yo casi siempre estoy sorda…y gorda. Solo en vacaciones de verano se me destapan las orejas y escucho una voz a lo lejos que me dice “preocúpate por tu salud”

Es así como cada verano, por culpa de esa voz, me matriculo sin ganas ni convicción en el gimnasio de moda. He estado en todos, los chicos y los grandes; los de barrio y los con muchas sucursales; sola y acompañada, pero nada. Siempre pago para ir todo el verano y nunca llego a las dos semanas de asistencia. Plata al agua.

Pero lo que si me ha dado resultado en tres ocasiones es el agua. Amo nadar. Me encanta ir a la piscina a clases de natación. No nado bien pero tampoco nado mal. Me relaja, me libera. A penas vuelve el sol a Lima, empiezo a buscar piscina. La que está más cerca, la que está de oferta.

Este verano busque piscina desde diciembre, pero el día que me iba a matricular, mi salud me lo impidió. El mes de enero reventaba de gente y un cachuelo de verano me dejó sin horario. Pero febrero era el mes. Y yo necesitaba nadar más que nunca. Tenía doble motivo. Personal y maternal. Escuche la voz y seguí su consejo. No salí del agua hasta que el sol se fue, de este último, largo e inusual verano.

El horóscopo chino dice que el 2012 es el año del dragón de agua y yo me pase mis primeros meses de embarazo sumergida en ella. Nade de tarde y de mañana. Nadaremos mí querido bebé, nadaremos. 

sábado, 14 de julio de 2012


ADIOS CORTICOIDE

Hace más de treinta años que tengo una relación complicada, de amor y de odio a la vez. Una relación que me ha traído más inconvenientes que oportunidades. Desde los tres años soy alérgica,  por lo que mis pulmones dependen de varias medicinas para no sufrir. Y todos mis colegas asmáticos alérgicos saben de lo que estoy hablando: nariz siempre mocosa, sobre todo en las mañanas, tos irritante, agitación general con la primera risotada y ese indeseable silbidito de pecho.

Por lo tanto la receta es obvia: miles de pastillas desde niña, que aprendí a tomar hasta de tres en tres, jarabes broncodilatadores de muchos sabores y como ingrediente principal mis queridos inhaladores. Uno de los componentes de este maravilloso sancochado farmacéutico es el corticoide; el que hace bien a los pulmones pero te mata el estómago y todo lo que puede a su paso. Las contraindicaciones de esta sustancia son cuantiosas y es el mayor objeto de mi odio. Pero con el tiempo, me acostumbre a todos mis remedios, e incluso llegue a quererlos un poquito porque dependía de ellos.

Alguien me había dicho alguna vez que me iba a curar del asma cuando salga embarazada. Eso creó mucha expectativa en mí. Pero la cosa no era tan fácil, durante el embarazo una no puede tomar ningún tipo de medicamentos. ¿Qué iba a hacer nueve meses sin mis inhaladores? ¿Cómo podría sobrevivir sin ellos en el húmedo invierno limeño? Lo primero que hice luego de confirmar mi embarazo fue llamar a mi neumólogo. Él me dijo fuerte y claro: “Desde este momento deja todos los inhaladores hasta nuevo aviso” Como era verano no hubo mayor problema. Y ya sabes lo que dice el dicho “agua que no has de beber, déjala correr” por lo que guarde todos mis cotidianos remedios e incluso regalé algunas pastillas y doné algunos jarabes.

Espero que con mi embarazo se haya terminado mis tres décadas de asmática y que esta alergia del mal no vuelva más. Me siento muy bien para estar en pleno invierno y me he olvidado de los inhaladores casi por completo. Me despido aquí de mis años de asma y le doy la bienvenida a mis años como mamá feliz. Respiro profundo. Ahh!!! 

viernes, 6 de julio de 2012


TECNOLOGÍA DE PUNTA

Soy una negada para la tecnología. Soy tan vieja, que en el colegio lleve curso de mecanografía antes de llevar computación. Probablemente soy la presidenta de los inmigrantes digitales. Quizá por falta de interés. Tal vez por extrema comodidad ya que tengo un experto en tecnología a mi lado. El caso es que la tecnología y yo no nos llevamos muy bien. La persigo contantemente y cuando logro alcanzarla, ella ya me volvió a superar.

No niego que sea de gran ayuda y que actualmente no podemos vivir sin ella. No podría ejerceré mi labor como profesora sin mi querida laptop o sin la ayuda de Google; solo por nombrar un par de grandes herramientas de estos tiempos. El caso es que al final del verano amé e idolatré la tecnología al punto de dar gracias al cielo por ella.

Después de la semana once de embarazo mi doctor me indicó hacerme una ecografía. Me dijo que era una ecografía muy importante y me sugirió un lugar en Jesús María para hacerla. Como “donde manda capitán no manda marinero” obedecí sin chistar. Coordine con mi esposo y fuimos el sábado a acatar la indicación del médico. Novatos en estos asuntos, todo nos tomó por sorpresa, pero no podíamos dar marcha atrás. Luego de esperar un buen rato, entramos a la sala donde se realizaría la ecografía. Especialista y enfermera dieron las indicaciones. Yo más ansiosa y nerviosa que de costumbre, no lograba entender nada.

Grande fue la sorpresa cuando en la pantalla a pareció la imagen más bella que una madre se puede imaginar. Con solo once semanas de embarazo yo veía una naricita, la cavidad de sus ojitos, su barriguita y sus bracitos; y todo, todo lo que los avances en tecnología, en esa ecografía en tercera dimensión me mostró esa mañana era increíble, perfecto, único, maravilloso y soñado. 

domingo, 1 de julio de 2012


VER PARA CREER

Eso dijo Santo Tomás. No creyó en lo que decían los emocionados discípulos. Ellos gritaban a voz en cuello que Jesús estaba de nuevo con ellos, pero como Tomás no estaba, no vio, no creyó, y pagó muy cara su duda. Yo también pague mucho por lo mismo. Tenía en mi poder una prueba de embarazo con resultado positivo, pero creía que estaba soñando. Necesitaba más pruebas. Con nerviosismo y ansiedad fui por mi segunda prueba. Ansiedad porque deje de dormir desde ese día por temor a despertar del sueño y que alguien me diga que todo era mentira; y nerviosismo porque ese lunes camino a la segunda prueba me caí de rodillas por mirar al cielo para seguir soñando.

En menos de 20 minutos que parecieron 20 horas, la amable enfermera tenia listo mi resultado del análisis de sangre. Un sobre cerrado que decía si realmente estaba embarazada. Cual habrá sido mi cara de emoción que la señorita en cuestión no espero a que yo abriera el sobre. Me dijo de frente y sin pausa, -es positivo señora- Me quede pasmada. Inmensamente feliz. Con solo un pie fuera del consultorio, llame a mi esposo para confirmar la noticia. Él sin respirar comunicó la noticia a toda la familia, y no se olvidó de nadie, se enteraron en EE. UU. y en Europa.

La masificación de la noticia me hizo entrar en pánico, llenándome de dudas. Me acorde de Tomás. Necesito ver. Solo si veo, creo. Vamos al doctor, quiero una ecografía. Tuve que controlar mis temores durante una semana, no había cita. La noticia seguía avanzando como el correcaminos por culpa de un par de afortunados y ocurrentes comentarios en las redes sociales. Llegó el día de ir a la clínica. El examen era de alto costo, súper incomodo pero indispensable. No le quite la mirada de encima a mi esposo. Sus ojos me daban seguridad. En breve la pantalla nos mostró un pequeño puntito dentro de una bolsita. El bebé estaba ahí, estaba bien acomodado, estaba perfecto, tal y como lo había soñado. Dichosos los que creen sin ver. 

viernes, 22 de junio de 2012


NAUSEAS

Amo la comida. Amo comer y cocinar. Debo confesar dos pecados en relación a esto; el primero soy una comensal exquisita, no como de todo, sólo lo más rico; y el segundo, tengo varios años con varios kilos de sobrepeso.

Es probable que luego de una comilona con las amigas, tenga un poco de pesadez en el estómago. La conversación y las risas estereofónicas no permiten que uno sea consciente de lo que come, ingiriendo todo lo que está en la mesa sin distinción. Entonces no es raro que el martes me duela un poquito la barriga. Lo realmente raro fue que llegó el miércoles y seguía mal; ya era jueves y el malestar se presentaba sobre todo en las mañanas; el viernes tenía un rechazo total a las comidas; y para el sábado la extraña sensación de hambre y odio a la comida con nauseas hasta pasado el mediodía, era insoportable.

Después de cinco días de este extraño comportamiento de mi cuerpo, recordé que hacía más de quince días que no me venía mi periodo menstrual. Entonces me animé a soñar. ¿Será que por fin, luego de tanta espera, quizás, tal vez, sea posible de que….? No quise terminar la frase. No pude terminar la frase por culpa de las náuseas.

Animada por mi esposo y por una amiga que literalmente me gritó por teléfono para que lo hiciera, fui a la farmacia por una prueba casera de embarazo. No quería hacerme la prueba, no iba a soportar un resultado negativo. Pero como “la curiosidad mato al gato” compré el test. De la bolsa no salió, fue directo al cajón y ahí durmió.

Luego de un par de días de sueño en el cajón y medio pisco sour de valor, la mañana del domingo era la mañana del día D. La prueba dió positivo. La felicidad nos invadió. Mi esposo decía que lo que  sabía, que lo presentía, que era muy raro que yo no quisiera cocinar ni siquiera acercarme a la cocina. Tendría poco apetito y nauseas las próximas semanas, pero todo estaba bien, muy bien. 

viernes, 15 de junio de 2012

MI SUEÑO Y MI MIEDO


MI SUEÑO Y MI MIEDO

Desde niña una tiene sueños y deseos. Sueña con la muñeca y la bicicleta; luego con su príncipe azul. Una nunca para de soñar y de anhelar diferentes cosas. El problema surge cuando un sueño, el más lindo y más bello de todos los que perseguimos, se escapa de nuestras manos dejándonos desilusionados, con miedo de no poder volver a soñar.

He tenido diferentes sueños. Mi primer gran sueño fue convertirme en profesora. Estar siempre rodeada de mis alumnos. Este sueño lo tengo cumplido hace mucho y me ha llenado de felicidad absoluta. Pero fue este mismo sueño el que dio paso a otro. Ahora quería estar rodeada de mis propios niños. Quería tener muchos hijos, y para eso debía empezar con uno. Mi deseo máximo era quedar embarazada para traer un lindo niño al mundo.

Perseguí ese sueño durante un par de años. Cada mes que no lo conseguía aparecían en mi cabeza mil preguntas inquietantes. Dudas y miedos que matan. No soportaba ver pasar por la calle a una mujer con su bebe. La envida y la tristeza me mataba. La posibilidad de que la maternidad esté negada para mí era algo que me horrorizaba. Mi más grande sueño se escapaba de mis manos.

Consulte con las amigas. Busque a varios doctores. Pero el tiempo no se detiene y los años seguían avanzando. El reloj nunca quiere retroceder. Comencé a probar recetas de viejas y a consumir algunos productos naturales recomendados. Pero sobre todo, me serené, mi concentre con tranquilidad en mi sueño. El poder de mi mente tenía que atraer mi deseo. Deje de mirar a las madres e hijos en la calle. Me dedique a relajarme y ser feliz. Cuando la ansiedad pasó, la calma me envolvió, la maternidad llegó. Mi más grande sueño estaba dentro de mí.

viernes, 8 de junio de 2012


MATRIMONIO Y MATERNIDAD

“Matrimonio y mortaja del cielo bajan”, dicen las abuelas. Las dos cosas llegan sin avisar y cuando uno menos lo espera. Eso dicen las expertas de más de 50. Pero son ellas también las que presionan e insisten, para que el tema del casorio se dé sí o sí.  No pueden ver a una mujer llegando a la base tres sin novio ni marido.

Nunca fui una chica de relaciones amorosas cortas. Romántica con mayúsculas, mis idilios amorosos siempre fueron largos, sobre todo el último que estuvo cerca de llegar a una década. Y frente a una relación amorosa seria, larga y duradera, las señoras del barrio y del trabajo se pasaban el día preguntándome cuando me casaba. Me repetían hasta el cansancio la frase de viejas “se te va el tren” y tú sin atrapar marido.

Me case hace tres primaveras. Fui la novia más feliz del mundo. Me case más enamorada que heroína de cuento de hadas. Sin llegar a excesos innecesarios, mi boda fue perfecta con la cantidad suficiente de errores anecdóticos.

No estábamos en la mitad del verano cuando las señoras del trabajo (me mude de barrio, felizmente) volvieron a atacar con insistencia. Ahora querían un bebé. Que ganas de meterse en lo que no les importa, que manía de presionar. Sé que sus intenciones eran las mejores y que todo lo hacían y decían por mi bien;  pero el estrés al que me sometían era inmanejable. Yo quería ser madre hace mucho tiempo pero bajo presión las cosas no siempre resultan bien.

Queridas señoras con más de 50, del barrio y del trabajo, sé que sus intenciones son buenas, pero sería más saludable si fueran menos entrometidas. Matrimonio y Maternidad son dos palabras que nos llenan de hermosos sentimientos pero que a su vez nos generan mucho estrés. Así queridas señoras mías, dejen de fastidiar que cambiaremos pañales juntas esta primavera. 

sábado, 2 de junio de 2012


MAFALDA Y SUSANITA

Estoy totalmente enamorada de Mafalda desde que mi madre me la presentó en los 80’s. Puedo decir que he leído tantas veces las tiras de Quino que me las sé de memoria. En mi infancia no fui adicta a la liga, ni a las chapadas y ni a policías y ladrones. Nada de correr y sudar para mí. No gracias. Desde chica estuve atrapada por los libros, en especial por las tiras cómicas, en especial por Mafalda. Y claro que yo era hincha número uno de sus zapatos redondos y su corte de pelo al cuello; pero sobre todo era, como ella, defensora de los derechos del niño, de las mujeres oprimidas y de la igualdad de los seres humanos. Definitivamente yo era Mafalda, y lo fui durante mucho tiempo.


Así como adoraba a Mafalda, me desesperaba Susanita. Me parecía demasiado chismosa y superficial. Pero lo que más me irritaba de ella era su aburrido monólogo sobre esposo e hijitos. No entendía su afán matrimonial, en donde buscaba al marido ricachón para que le solucionara la vida. Su sueño era absurdo frente al de Mafalda que buscaba ser traductora en la ONU para lograr la paz mundial. Pero ella era parte de la historia y Mafalda, pese a que ella era una “papa frita”, la quería como amiga.

La vida da vueltas, y la frase de viejas que dice “no escupas al cielo porque después te cae” se cumplió cuando mi reloj biológico entró en escena. Mafalda quería ser Susanita. Comencé a sentir desesperadamente la necesidad de casarme, de tener muchos hijitos y formar una familia yaaa! Acosé durante meses o años a mi enamorado hasta que por amor y por cansancio acepto el tema del matrimonio. Luego del noviazgo y de la celebración de la boda  volví a la carga con el tema de los hijos. Quería cumplir con todos los mandatos de Susanita: el marido, la casa y los hijos. La pobre Mafalda había quedado en el olvido y no podía seguir viviendo solo con el dibujo animado del pájaro loco ni escuchando a los Beatles en su “long play”. Vengo persiguiendo a mi esposo un poco más de tres años con el tema de los críos y creo que por fin me hizo caso.